En un giro que debe haber causado sudores fríos en más de una oficina de la Casa Blanca, el máximo tribunal de Estados Unidos falló este 20 de febrero de 2026 que el presidente Donald Trump excedió su autoridad al imponer tarifas globales sin aval del Congreso, confirmando que el Ejecutivo no tiene cheques en blanco ni aunque proclame “emergencia nacional” cada semana.

Esta decisión, con una votación de 6 a 3, no es un simple tecnicismo legal: es un golpe directo a uno de los principales instrumentos de presión internacional de la administración Trump y deja al mandatario con el manual constitucional abierto preguntando “¿dónde dice que sí puedo?”.

El fondo del fallo: ¿qué dijo realmente la Corte?

El caso, conocido como Learning Resources, Inc. v. Trump, tenía una pregunta sencilla en apariencia: ¿autoriza la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) al presidente a imponer aranceles generales sin un permiso explícito del Congreso?

La respuesta de la Corte Suprema fue igual de clara como inesperada para algunos:

NO. Los magistrados mayoritarios, encabezados por el presidente del Tribunal, John Roberts, sostuvieron que aunque el IEEPA le da al presidente poderes sobre comercio y transacciones internacionales en situaciones de emergencia, esa ley no autoriza a imponer tarifas o impuestos sobre importaciones —esas facultades pertenecen exclusivamente al Congreso bajo el artículo I de la Constitución.

En otras palabras: puedes declarar una emergencia internacional cuantas veces quieras, pero no puedes jugar a ser legislador y crear aranceles gigantes a tu gusto. El tribunal incluso citó la conocida como “mayor questions doctrine”, que exige una autorización muy explícita del Congreso para actos con enorme impacto económico y político.

La votación: no todo fue partido de ping-pong político.

La victoria judicial no siguió una línea de partido tradicional, lo que hace que el golpe sea más interesante:

✅ A favor de limitar al ejecutivo (6)

Chief Justice John Roberts (conservador) Justices Neil Gorsuch (conservador) Justice Amy Coney Barrett (conservadora) Justice Sonia Sotomayor (progresista). Justice Elena Kagan (progresista). Justice Ketanji Brown Jackson (progresista)

Esto significa que tres conservadores y tres progresistas coincidieron en que Trump no puede saltarse al Congreso.

❌ En contra (3). Justice Brett Kavanaugh (conservador). Justice Clarence Thomas (conservador) Justice Samuel Alito (conservador).

Los tres disidentes, todos conservadores, argumentaron que la interpretación estricta del texto legal no debería limitar al Ejecutivo o que otras leyes podrían otorgarle una salida legal.

Incluso en una Corte con mayoría conservadora —muchos de ellos nombrados por presidentes republicanos— no alcanzó para defender una teoría jurídica que, en la práctica, le daba a un solo hombre el poder de imponer gravámenes globales sin consultar a nadie más.

¿Por qué el caso es tan explosivo?

Este fallo no solo es simbólico —“se acabó el ombliguismo presidencial”— sino práctico:

Aranceles invalidados: las tarifas globales impuestas bajo esa autoridad ahora están consideradas ilegales, lo que abre la puerta a reembolsos masivos para empresas que ya pagaron esos gravámenes sobre importaciones.

Debe intervenir el Congreso: cualquier política comercial amplia ya no puede dictarse con un decreto de emergencia —el poder legislativo debe estar en la sala. Nuevo frente político en Washington: Trump, lejos de capitular, ya anunció que buscará imponer nuevos aranceles bajo otra ley (Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974), lo que promete batallas políticas y legales extra.

Esta sentencia no solo desinfla el globo arancelario de Trump, sino que también circunscribe magistralmente el poder de la Casa Blanca.

Varios puntos que son importantes analizar:

1. Golpe al unilateralismo. Trump vendió su política arancelaria como “diplomacia dura”, pero el golpe judicial recuerda que la Constitución no tiene un botón de ‘atajo presidencial’. El presidente puede ser ejecutivo… pero no legislador. ¿Quién lo habría pensado?

2. División inusual en la Corte. La mayoría conservadora aliándose con liberales para frenar una política de un presidente —que no solo es conservador, sino que recibió apoyo importante de figuras del propio partido— es como si el crossfit y el ballet encontraran un punto en común: detener decisiones extremas sin marco legal claro.

3. El Congreso recupera protagonismo. Durante demasiado tiempo las delegaciones legislativas quedaron relegadas al banco de suplentes en política comercial. Ahora, el Congreso se convierte en el árbitro sin el cual ya no se puede imponer un arancel mundial desde la Casa Blanca.

4. Economía global sonríe (con reservas). Mercados, aliados comerciales y empresas probablemente respiren aliviados, porque un presidente no puede inventarse gravámenes económicos a gusto. Pero queda la pregunta: ¿qué sigue? ¿Más guerras arancelarias disfrazadas de “emergencias”?

La Corte Suprema acaba de recordar a Washington que el equilibrio de poderes no es un meme constitucional.

Un presidente —incluso si tiene megáfono y proclama de emergencia cada semana— no puede legislar solo. Y si pensaba salirse con la suya vía interpretaciones creativas de leyes antiguas, la Corte le dijo: gracias por el intento, pero no.

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